En primer lugar, como hemos visto en asignaturas como "Planificación para la intervención educativa" o "Analisis de necesidades"el análisis.
Se puso en contacto conmigo el responsable del evento, contándome sus ideas y qué pretendía hacer, para qué me necesitaba. Estuvimos dialogando en un contexto informal (una cafetería) durante horas, algo que también he recibido de mis profesores, una entrevista informal ayuda a mantener conversaciones distendidas y relajadas sin la, digamos, opresión de la organización. (Aquí entendí eso de consultar con las audiencias que tanto nos recalcaron en la asignatura de evaluación).
Me di cuenta que lo que el me solicitaba (un taller para niños de música rap) era una idea sencilla (que no mala) que a mi parecer no iba a tener un efecto educativo, teniendo en cuenta las características del evento. Lo importante era la transmisión de valores ecológicos ligado a un ambiente lúdico.
Es aquí cuando a base de mucho pensar y utilizando recursos de la asignatura "Educación para el desarrollo sostenible" cree un marco conceptual adaptado a las peticiones del demandante.
Para esto fue importante el rango de edad, pues entendí que la música rap, a pesar de la creencia general impuesta por el comercio musical, es un género complejo que no todos los públicos podrían entender. Cuando fijamos la edad (niños entre 9 y 14 años) me dedique a leer todo tipo de libros sobre ecología y desarrollo sostenible, y llegue a la conclusión que a grandes rasgos las aspiraciones de este tipo de ideal son un tanto utópicas ya que existen diversos factores en las características de los sistemas (Aquí fue muy útil teoría de sistemas y micro-política de las organizaciones) que impiden el cumplimiento total de los objetivos ecológicos.
Entonces, se me planteaba el problema de como enseñar a niños algo que sé que en realidad no es del todo factible, pero con la moraleja suficiente como para que no aparten su ideal de cuidar su entorno. Además, el responsable del evento me pidió que, sobre todo, los niños crearan algo.
Una cosa que no comprendía en la teoría y si aprendí en la práctica era como es posible separar: análisis, diagnóstico, planificación y evaluación. Lo cual entendí, pues mientras buscaba la manera de entender el contexto me iba creando una idea de lo que podía hacer falta para lo que me solicitaban. Es decir, los procesos se van construyendo, las nociones de tu trabajo no son compartimentos estancos, sino que todo se va cocinando junto. La cuestión es ir separando cada plato y ponerlo en el momento adecuado, el postre al final.
Una vez hecho el análisis del caso, definí cosas como:
- Rango de edad.
- Participación.
- Contexto.
- Materiales con los que podría contar.
- Recursos humanos.
- Tiempo de la acción
Además, ya iba teniendo nociones de cuales podrían ser los objetivos generales y específicos, solo me faltaba la idea en sí misma, la acción que más tarde planificaría.
Mientras iba consultando mis apuntes, como buen novato, en esa maraña de papeles encontré la idea perfecta. Un cuento interactivo: "El tesoro de isla planeta"
En resumen, esta es la primera etapa: Saber lo que te piden, Saber lo que puedes hacer, documentarse; Analizar dónde, cómo, por y para qué y sobre todo definir bien las bases del proyecto, sus limitaciones.
Como anécdota decir que ya sabía donde iba a llevarse a cabo el evento (la plaza del adelantado) y fui allí después de salir de hablar con el organizador, me senté en un banco e intente hacer una imagen mental de como trasformar en realidad toda la información que había recaudado en todos esos días , desde que me enteré de la propuesta hasta que por fin pude contactar. No puedo recordar absolutamente todos los detalles, pero si algunos como que la administración ponía pegas por el lugar del encuentro, o la dificultad de encontrar una asociación juvenil que me garantizara un mínimo de participación, cosas que me di cuenta después que no se pueden controlar.